Enséñales

  Llega un punto en su crecimiento que los niños se encuentran con una sensación familiar para todos los adultos: la frustración de no conseguir lo deseado.

  Perder forma parte de la vida. A veces incluso una parte importante y decisiva para aprender y evolucionar. Pero perder no es fácil, a medida que crecemos aprendemos a gestionar esta sensación, a mirar hacia delante, a no desanimarnos o frustrarnos, incluso a aprender de ella para mejorar. Pero esto es algo que los pequeños aún no han adquirido.

perder  ¿Cómo podemos enseñarles a saber perder?

  Es importante empezar por una enseñanza que todos odiábamos de pequeños pero que es positivo enseñar a nuestro hijo para que se le quede grabado: Lo importante es participar. Enséñale desde pequeño que ganar no es el único objetivo, y que no siempre se gana.

  Enséñale a disfrutar del proceso, no solo del resultado. Explícale que en lugar de enfadarse por no haber ganado, piense en lo que ha hecho, en qué ha aprendido, en si se lo ha pasado bien…Hazle pensar en esto para que poco a poco vaya dando importancia a otros factores más allá del resultado.

  Predica con el ejemplo. Cuando organices juegos, no le des demasiada importancia a ganar, no centres el objetivo del juego en eso, si pierdes no te enfades o busques excusas, comenta lo bien que lo habéis pasado…

  Cuando pierda a algo, hazle saber qué cosas ha hecho bien para que vea que perder no significa hacer las cosas mal.

  No le des siempre todo lo que pide. Enséñale que a veces va a recibir un “no”.

  Enséñale a no humillar o ridiculizar al perdedor cuando gane.

  Cuando veas algún partido o competición con él, hazle ver que contrincante no es sinónimo de enemigo.

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