¿ Quinto mes de embarazo ? Descubre cómo cambia tu cuerpo y evoluciona tu bebé

Cambios en el feto
Las semanas van pasando y el desarrollo fetal se ha producido casi por completo y, pese a esto, la mayoría de las mujeres en estas semanas no han percibido ningún movimiento fetal. Se inicia con el quinto mes una fase de aumento de peso fetal.

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Las proporciones fetales se asemejan mucho en estas semanas a las que tendrá en el momento del nacimiento. Los miembros adquieren sus proporciones finales relativas y se puede observar la presencia de surcos en palmas y plantas, al igual que el inicio del desarrollo de las uñas. 

El desarrollo fetal ha llegado casi a su fin y en estas semanas se inicia la fase de aumento ponderal. Se comienza a formar la grasa del tejido celular subcutáneo fetal que aporta calor a éste y el lanugo comienza a verse sustituido en algunas zonas por el vérmix, una capa externa de grasa que proporciona protección frente a las abrasiones, el agrietamiento y el endurecimiento que puede producir el líquido amniótico en la delicada piel fetal. La distribución del vello corporal comienza a hacerse notar en algunas zonas, pudiendo objetivarse la presencia de vello en cejas y cabello fetal.

Se completa la diferenciación sexual femenina fetal con la producción de los primeros folículos primordiales en los ovarios, la formación uterina y la canalización de la vagina. En cuanto al varón, se finaliza la formación del pene y el descenso testicular, ya que inicialmente los testículos se encuentran en el abdomen.

Cambios en la madre
El aumento del perímetro abdominal de la madre es notorio en estas semanas del embarazo, ya que la altura uterina llega al ombligo. Este aumento de tamaño contribuye a un aumento de la compresión pélvica con la consecuente alteración de las estructuras que se encuentran en ella. La embarazada puede notar durante estas semanas la hinchazón de los tobillos o la presencia de varices en miembros inferiores, vulva o la presencia de hemorroides. Todos estos cambios son debidos a que el aumento del tamaño uterino y el peso de éste, producen una compresión en el sistema venoso pélvico, lo que se traduce en un enlentecimiento del paso de sangre por estos vasos y la formación de venas varicosas. De la misma manera, el aumento de peso del útero produce que las estructuras que se encargan habitualmente de la sustentación del mismo tengan que realizar un trabajo superior al habitual, por lo que no es infrecuente que la embarazada note que se encuentra más cómoda en determinadas posturas o que tenga que realizar cambios posturales frecuentes. Estas estructuras se van ejercitando con el paso de las semanas y los pinchazos en la zona baja del abdomen y los calambres en miembros inferiores van disminuyendo en frecuencia.

El crecimiento del útero produce distensión de la piel y es fundamental en estas semanas que se realice un cuidado extra de la piel, siendo necesaria la utilización de productos específicos que no sólo hidraten, sino que también favorezcan la elasticidad de la piel y eviten la aparición de estrías.

La gestante notará cambios en el abdomen, pequeños movimientos, calambres o incluso dolor en algunos momentos, que inicialmente no asociará con movimientos fetales y que, con el paso de las semanas y el crecimiento fetal, se irá dando cuenta de que lo que en el momento reconoce claramente como movimientos fetales era en su inicio esa leve sintomatología abdominal.

Control gestacional
El quinto mes de embarazo se corresponde con una nueva visita al Tocólogo. En esta visita la embarazada acudirá a recoger resultados de una analítica de sangre y orina que habrá realizado las semanas previas y se realizará la ecografía de la semana 20. En esta ecografía se pueden objetivar la mayoría de las estructuras fetales y nos permite realizar un diagnóstico morfológico, no de aquellos defectos congénitos de otra naturaleza (bioquímicos, metabólicos, genéticos, cromosómicos, etc.). La ecografía tiene sus limitaciones, tanto maternas (obesidad) como por la posición fetal durante la realización de la misma y estas son expuestas a la embarazada en forma de consentimiento informado que se entregará previamente a la realización de la prueba, para que los futuros padres puedan leer y comprender las características de la prueba a la que se van a someter y los límites diagnósticos que tiene la evaluación ecográfica fetal.

Fuente: disfrutatuembarazo.com

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